Las tardes ya se acuestan

sobre los pedazos de sol que disimulas

ha quedado un rostro de frente al firmamento

y una voz en la distancia que incita a pensar

en la caída de las hojas

Todos se han llenado de regocijo por la presencia del cadáver

y esa luz que se empecina en lamerle los labios

Todos se han dorado las espaldas con el fuego amigo

y nada de palpitaciones en el pavimento

Siempre las distancia

las hojas que se alejan con sus giros

y el pardo cintilar de las nubes

que se arrancan las nostalgias mientras reparten sus caricias

sus contraluces hacia todos los rincones